—¡Ayuda! —grité en cuanto crucé el umbral, haciendo que el olor a antiséptico y algodón limpio me golpeara la cara—. ¡Necesito un médico, ahora!Una enfermera de unos cincuenta años, con el cabello recogido en un moño estricto y una bata blanca impecable, salió corriendo de una de las salas laterales, seguida por una más joven. Al vernos, su expresión de alarma inicial se transformó rápidamente en la calma profesional de quien está acostumbrado a lidiar con emergencias en lugares remotos.—Tranquilo, muchacho, tráela por aquí —dijo la enfermera mayor, señalando una camilla en una sala de examinación cercana—. Acuéstala con cuidado. ¿Qué le pasa?—Tiene dolores fuertes en el vientre —expliqué, soltando las palabras a tropezones, con el corazón golpeándome las costillas—. Está embarazada. De... de gemelos. Por favor, revísenla. Si les pasa algo...—Respira hondo tú también, futuro padre —me interrumpió la enfermera con una ligera sonrisa comprensiva, mientras comenzaba a examinar a Alis
Última atualização : 2026-07-24 Ler mais