La habitación estaba completamente blanca. Los monitores emitían pitidos regulares y pausados.La mujer yacía en la cama, con el rostro pálido por la pérdida excesiva de sangre. Aun así, su cabello, peinado con esmero, caía liso y brillante, dándole el aspecto de una belleza frágil sacada de un cuento de hadas.Fuera de la habitación se oían voces bajas. La voz del hombre sonaba clara y contenida:—¿Cuándo despertará?El médico respondió con cautela:—Lo siento mucho, señor. La señora ha perdido mucha sangre y ha sufrido un traumatismo craneoencefálico grave. No puedo asegurar cuándo recuperará el conocimiento.—¿Quedarán secuelas?Una breve pausa.—Es posible que presente amnesia.El silencio que siguió fue largo y pesado. Por fin, la voz del hombre volvió a sonar:—Entendido. Puede retirarse.A través del enorme ventanal, la mujer en la cama permanecía inmóvil, conectada a un respirador. Solo el leve movimiento de su pecho, subiendo y bajando, revelaba que seguía viva. Una inhalació
Última atualização : 2026-08-05 Ler mais