Tras aquel acuerdo, la relación de Samia pareció encaminarse por fin hacia una senda estable y feliz. Killian cubría todos sus gastos; cuanto Samia lograba ganar en trabajos ocasionales quedaba íntegro en su bolsillo. Tal como él decía: tenía tres años para ir juntando su ajuar. Sin lugar a dudas.Como estrella del equipo de baloncesto universitario, Killian solía jugar partidos cada dos semanas. Siempre que podía, Samia acudía a las gradas a animarlo. Un día, tras una victoria contundente, hizo algo que nadie esperaba: bajó directamente a la grada y la besó ante todos. Sin importarle quién viera, sin reservas. Ante miles de espectadores, anunció de forma pública y sin dejar lugar a dudas que estaba enamorado. Dejó claro a todos que tenía dueña.Al irse, Samia caminaba escondiéndose tras Tany como una niña avergonzada. Tany, entreternida y con una pizca de envidia, le dijo:—¡Pececito, me están ahogando en este mar de amor tan dulce!—No es así —corrigió Samia irguiéndose con dignidad
Última actualización : 2026-08-20 Leer más