Durante aquel primer día, Isabela no logró hacer avance alguno en su búsqueda: Armando eludía sus preguntas y Maison no contestaba sus llamadas.Mientras desayunaba en la casa de campo de la familia de Armando, conoció a la hermana menor del asistente. La niña, a quien llamaban cariñosamente Pequeña Arándano, tenía casi la misma edad que Killian y poseía unos ojos grandes y sumamente expresivos.—Tía Isabela... es usted muy hermosa —le dijo la pequeña, con admiración.—Tú también eres preciosa —respondió Isabela, encantada.La niña, que echaba de menos los rostros conocidos desde que se habían instalado en Suiza, trepó con confianza al regazo de Isabela para desayunar junto a ella. Armando, aterrorizado por la cercanía entre la «esposa del jefe» y su hermana, intentó intervenir, pero Isabela lo detuvo. Sentía una ternura inmensa por tener cerca a una niña a quien peinar y mimar; cosas que Killian, tan independiente desde pequeño, jamás le había permitido hacer.El desayuno era copioso
Última atualização : 2026-08-20 Ler mais