Isabela despertó lentamente al escuchar el sonido del agua corriente en el baño. Cinco minutos después vio salir a Maison, envuelto en una bata, y le preguntó:—¿Te marchas?Dedujo que, si él se hallaba allí, Marco Paulo debía de haber abandonado ya la zona. No cabía duda de que Maison se preparaba para partir, y el corazón de Isabela se le encogió en el pecho.—Si te vas... vete ya de una vez —dijo ella, luchando por contener la tristeza de la despedida.Mas, inesperadamente, Maison se acercó a su maleta, sacó un conjunto de ropa de calle y, mientras se vestía, soltó un suspiro:—«Usar y tirar»... ¿cómo no me di cuenta antes de que mi esposa era tan exigente?Al escuchar aquello, Isabela olvidó cualquier rencor, saltó de la cama de un brinco y corrió hacia él.—¿No te vas entonces?Maison le rodeó el hombro con el brazo y la guió fuera de la habitación.—Iré a invitarte a almorzar.Isabela irradiaba felicidad al sentirse, por un instante, a salvo junto a él en Portilo. Sin embargo, l
Última atualização : 2026-08-20 Ler mais