Isabela no sabía a quién obedecer, pero en lo más hondo de su corazón creía en Maison; por eso se quedó inmóvil donde estaba. Marco Paulo, contrariado por la escena, alzó la voz:—Sé disparar a corta distancia. Te sugiero que vengas ahora mismo.Isabela dirigió a Maison una mirada silenciosa que suplicaba prudencia:—No hagas locuras. No importa en qué avión regrese...Maison guardó silencio, mas apretó la muñeca de ella con tanta fuerza que casi la lastima. Era Isabela quien soportaba la mayor presión. Si aquello se prolongaba, no solo obstruirían la calzada, sino que atraerían miradas indeseadas.—Maison... me voy —decidió ella por cuenta propia y se soltó de su agarre.Marco Paulo exhaló, aliviado. Aquello confirmaba algo: para Maison, todas las pruebas que inculpaban a Marco Paulo valían menos que la vida de Isabela. Conocía bien su carácter: jamás permitiría que ella viviera casada con un hombre de manos manchadas de sangre, ni que su hijo creciera con un padrastro infame. Enterr
Última atualização : 2026-08-20 Ler mais