Aquel era el día de la consulta prenatal de Isabela, y Maison la había acompañado de principio a fin sin perderse ni un solo momento.El ascensor se detuvo brevemente y cuatro jóvenes de estatura similar entraron, apretujados.Isabela los observó con atención y reconoció a Kenedy y a sus amigos, todos cubiertos de sangre.Mientras todavía se preguntaba si estaba soñando, Maison, a su lado, habló con la actitud exacta de un padre severo.Una actitud que, seamos sinceros, solo aplicaba con Killian.—¿Dónde estabas? ¿Te estabas peleando?La disciplina de la familia Maison no era demasiado estricta, pero había tres límites que no podían cruzarse: apuestas, cigarrillos y peleas.Killian lo sabía de memoria.—No fue una pelea. Vine a acompañar a un amigo.Maison lo dejó pasar con un suspiro discreto.—¿Necesitas ayuda?Como uno de los accionistas del Primer Hospital, bastaba una palabra suya para conseguir al mejor cirujano disponible.Una cicatriz en el rostro afectaba la apariencia, y par
Última actualización : 2026-08-20 Leer más