Dave le acomodó el cabello a Maggie con cariño, mirándola como si ella fuera la persona más especial del mundo.Y no pude evitar reírme.Mi dignidad ya había sido reducida a nada, pero ellos seguían viéndome como si fuera parte del espectáculo.Dave, ¿cómo podías seguir pidiéndome que me humillara por ella?Aunque casi lo olvidaba.Maggie era la mujer que siempre había deseado y nunca pudo conservar. La persiguió durante años, hasta que sus familias los separaron y ella desapareció en el extranjero de la noche a la mañana.Ahora que había vuelto, la trataba como si fuera un tesoro irremplazable.¿Cómo se suponía que podía competir con eso?Reprimiendo la amargura que me desgarraba el pecho, pregunté:—¿Esto cuenta como otra ficha de perdón?—¿Ficha de perdón?Todos soltaron una carcajada al escuchar aquellas palabras, pero Dave apartó lentamente la mano del cabello de Maggie y me observó.Sabía exactamente lo que quería decir.Tras un largo silencio, respondió:—Sí, cuent
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