El chofer ya había abierto la puerta del carro y esperaba a un lado.Javier la llevó hasta allí y se inclinó para sentarse en el asiento trasero.Carolina lo siguió, pero justo antes de subir puso la mano sobre el botón junto a la manija y se quedó de pie, sin entrar.Miró a Javier dentro del carro y dijo:—Gracias por ayudarme con lo de Esteban.Javier levantó los ojos al escucharla. Su mirada cayó sobre el movimiento de ella, y su voz sonó tranquila.—Sube primero.Carolina no se movió.Frente a él, siempre se había mostrado obediente. Pocas veces actuaba así.En ese momento estaba de pie, con ropa delgada, todavía sin recuperarse del resfriado y con la punta de la nariz enrojecida. Había en ella una terquedad contradictoria y frágil.Javier la observó y comprendió que, al parecer, no tenía intención de subir al carro.Era la primera vez que se veían después de muchos días.La primera frase que Carolina le dijo fue una mentira. La segunda, para hablar de otra persona.Y ahora, adem
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