Al escuchar eso, Darío enterró de inmediato el rostro en los brazos de Samara y empezó a llorar a gritos:—¡No quiero!Darío sabía que, si dejaban elegir a Nayara, ella sin duda elegiría cuidarlo. Después de todo, quería tanto ser su mamá.Antes, cuando ella hablaba por celular con Alejandro, él la había escuchado.A menudo preguntaba por él, y a veces incluso pedía fotos suyas. Aunque Alejandro siempre se lo negaba con severidad, ella nunca se daba por vencida.Además, estaba tan gorda y tan fea que Darío no quería que ella lo cuidara. Si no, después ni siquiera tendría cara para ir al kínder. ¡Seguro los demás niños se burlarían horrible de él! Él quería que Josefina, una mujer hermosa, fuera su mamá. ¡Quería que Josefina lo cuidara!Josefina también estaba preocupada. Después de todo, sin importar cómo se viera, nominalmente Darío era hijo de Nayara. Si ella de verdad quería criarlo, y además contaba con el apoyo firme de Eulalia, tampoco era imposible.Josefina tiró discret
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