El trayecto desde la residencia hasta el aeropuerto transcurrió en un silencio cómodo, apenas interrumpido por el suave ronroneo del motor del coche negro y el roce ocasional de los dedos de Chris sobre el muslo de Leila. Ella miraba por la ventanilla, observando cómo los barrios residenciales daban paso a las autopistas más amplias y, finalmente, a las zonas industriales cercanas al aeropuerto. Su mente no dejaba de dar vueltas a la propuesta de la rueda de la fortuna, a la forma en que él había sostenido la barra de seguridad con nerviosismo y a la certeza de que, por primera vez en mucho tiempo, se permitía ilusionarse sin miedo.—¿Nerviosa? —preguntó Chris de pronto, sin apartar la vista de la carretera, aunque su mano derecha seguía dibujando círculos perezosos sobre la tela de los pantalones de ella.—Un poco —admitió Leila, girando el rostro hacia él—. No sé a dónde vamos, no sé cuánto tiempo estaremos en el aire… y sigo sin creer del todo que Daisy se haya quedado tan felizm
Last Updated : 2026-08-28 Read more