ZAYEDLlevaba toda la mañana en la oficina que Nassar me había prestado, enterrado en cifras.Cuatro días desde que Khalid dejó plantada su boda y se subió a un avión detrás de Gabi. Cada vez que me acordaba, sonreía solo como un tonto. Mi hermano, el prudente, el que se escondía detrás de su código de ética, lo había tirado todo por amor. Lo llamé el día que aterrizó en México. Nunca lo había oído tan libre. Hizo lo correcto, aunque el mundo diga que hizo una locura.Nassar y yo estábamos armando algo bueno, ladrillo por ladrillo: una empresa nueva, limpia, sin una huella del apellido que mi padre me quitó. Iba a costar, pero iba a ser nuestra.Levanté la vista y miré por el ventanal.En el jardín, Mariana y yo teníamos la mejor vista del mundo: Valentina, correteando detrás de Farida, que le iba mostrando cada planta, cada flor, cada rincón, como si le enseñara un reino. La niña señalaba todo, preguntaba todo, se reía de todo. Y Farida, que llevaba años sin una risa de niño en casa,
Última atualização : 2026-08-09 Ler mais