LAYLALlegamos a la empresa con los diez minutos robados todavía calentándome los labios y el corazón más ligero de lo que había estado en semanas.—Espérame aquí. —Le dije a Karim, ya con la carpeta en la mano—. Entrego esto y vuelvo enseguida. No tardo.—Aquí estaré, señorita. —Me sonrió—. Sin moverme.Entré al edificio, di el nombre de mi padre, y una asistente me acompañó hasta el último piso, hasta la oficina principal. La del dueño.Un hombre mayor me esperaba detrás de un escritorio enorme. Tendría la edad de mi padre, o más. Me miró de arriba abajo desde que entré, y algo en esa mirada me puso la piel de gallina.—Buenas tardes. —Me acerqué, cortés—. Soy Layla Al Rashid. Mi padre me pidió entregarle estos documentos.—Al Rashid. —Se levantó, despacio, sin dejar de mirarme—. Vaya, vaya. —Rodeó el escritorio—. No sabía que el viejo Mansour tuviera una hija. Y mucho menos una hija tan… linda.—Los documentos. —Se los tendí, incómoda, dando un paso atrás—. Con permiso, tengo que—
Última atualização : 2026-08-12 Ler mais