KARIMDesde el piso del sótano, el mundo se reducía a dos pares de zapatos que me pateaban y a un tercer par, quieto, junto a un bastón.Los zapatos de Mansour Al Rashid.Cada golpe me sacaba el aire. Me cubría la cabeza como podía, encogido, escupiendo sangre sobre el piso frío. Y desde ahí abajo, medio ciego por la hinchazón, solo veía esos zapatos lustrados y la punta de ese bastón, quietos, tranquilos, mientras sus perros me deshacían a patadas.*Maldito seas, viejo,* pensé, apretando los dientes. *Maldito seas mil veces. Golpéame, mátame si quieres. Pero a ella no le vas a quitar lo que sintió. Eso ya es suyo. Eso ya no me lo quita nadie.*—Mírate. —La voz de Mansour caía sobre mí desde arriba, con asco—. Un chofer. Un muerto de hambre. Un don nadie que ni casa tiene. ¿Y te atreviste a poner tus manos sucias sobre mi hija? ¿A meterte en su cama, tú, un sirviente, escoria, basura de clase baja? —El bastón me picó el hombro—. Layla es una Al Rashid. Y tú no eres nada. Nada. Lo que
Última atualização : 2026-08-16 Ler mais