El pesado silencio de la mansión se sintió como un peso físico cuando Isolde salió de su habitación, sus tacones resonando con fuerza contra los pulidos pisos de mármol. Silas estaba exactamente donde había dicho que estaría, apoyado contra la pared con los brazos cruzados sobre su ancho pecho, su equipo táctico lo hacía parecer más un depredador que un guardaespaldas. Sus ojos oscuros seguían cada uno de sus movimientos, escaneándola desde el dobladillo de su vestido hasta la desafiante tensión de su mandíbula, y la forma en que la miraba hizo que su piel se erizara con una mezcla de miedo genuino y un calor que no podía reprimir. No se movió ni un centímetro mientras ella se acercaba, obligándola a ser ella quien rompiera la distancia, y cuando finalmente se detuvo frente a él, el aroma a cedro y lluvia fría que se aferraba a él llenó sus sentidos, mareándola."Llegas tarde", gruñó Silas, su voz una vibración baja que pareció resonar en el pasillo vacío. No le ofreció un brazo ni un
Última actualización : 2026-08-22 Leer más