La tensión en la habitación era tan densa que casi se podía ahogar mientras Silas se recostaba en su silla de cuero, observando a Isolda con esos ojos depredadores que parecían desnudarla constantemente. No dijo ni una palabra durante un buen rato, dejando que el silencio se prolongara hasta que ella sintió que vibraba de nervios, sus dedos retorciendo la tela de su falda. A él le gustaba esta parte, la forma en que podía hacerla desmoronarse sin siquiera tocarla, e Isolda lo sabía, lo que solo intensificaba el calor que se acumulaba en su estómago. Intentó mantener una expresión neutra, pero la forma en que él la miraba la hacía sentir como una presa que finalmente había caído directamente en la trampa."Estás temblando, Isolda", dijo Silas, su voz un murmullo grave que le retumbó en el pecho. "¿Es miedo, o es que estás desesperada por que te toque?".Isolda tragó saliva con dificultad, acercándose al escritorio, sus tacones resonando con fuerza contra el suelo pulido. —No tiemblo po
Última actualización : 2026-08-22 Leer más