El olor a café ya no le resultaba tan reconfortante.Elena pasó el paño por el mostrador una vez más, aunque la superficie de madera ya estaba impecable. La visita del hombre de la chaqueta de cuero seguía dando vueltas en su cabeza.*Bonito lugar, Elena.**En una ciudad como esta, los nombres viajan rápido.*Había revisado las grabaciones de la cámara de seguridad que Adrián había instalado en la entrada. Lo vio cruzar la puerta, pedir el café y detenerse frente a la orquídea blanca. Sin embargo, las gafas de sol, la gorra y el ángulo de la cámara impedían distinguir sus facciones con claridad.Había algo en él. Una pieza suelta. Una familiaridad que le revolvía el estómago.La campanilla de la puerta sonó y la sacó de sus pensamientos.Era Julián. Traía una caja con nuevos empaques para los granos de café.—Dime que no estás a punto de cancelar nuestro contrato —dijo al notar su expresión rígida.Elena parpadeó y se obligó a relajar los hombros.—No voy a cancelarlo, Julián. Solo es
Última atualização : 2026-10-14 Ler mais