Las luces cálidas del restaurante se reflejaban sobre las copas y los cubiertos, mientras las conversaciones de las otras mesas formaban un murmullo lejano a nuestro alrededor. Desde el rincón reservado donde estábamos sentados, Manhattan parecía existir en otro mundo, al otro lado de los enormes ventanales. Yo, en cambio, apenas podía prestar atención a nada que no fuera el secreto que llevaba guardando desde que entramos. Sebastian, impecable con su traje oscuro, mantenía una mano entrelazada con la mía debajo del mantel. Su pulgar acariciaba distraídamente mis dedos, un gesto pequeño que conseguía tranquilizarme cada vez que el valor amenazaba con abandonarme.Miré a mi padre, Anthony, que disfrutaba de su cena con absoluta tranquilidad, sin sospechar siquiera lo que estaba a punto de escuchar. Sentí que el corazón me golpeaba con fuerza contra las costillas. Había pensado tantas veces en cómo decírselo que ahora ninguna de las frases que había preparado parecía suficiente. Bajé la
Última atualização : 2026-08-30 Ler mais