El avión aterrizó en Nueva York un domingo por la tarde, y el contraste con París no pudo ser más brutal. La ciudad recibió a Ivy con su cielo gris, su bullicio incesante y esa energía agresiva que tanto la había alimentado y agotado durante años, pero esta vez, todo se sentía diferente. Más pesado. Más real.Darien conducía en silencio, una mano en el volante, la otra entrelazada con la de ella. Habían hablado poco durante el vuelo, sumidos cada uno en sus propios pensamientos. París había sido un sueño, una burbuja de luz y amor donde el contrato no existía, pero ahora la burbuja se había roto, y la realidad los esperaba con los brazos abiertos.Cuando entraron al ático, Ivy sintió que el espacio la abrumaba. Los ventanales, la vista de Manhattan, el piano en el rincón. Todo seguía igual menos ella.Ivy había cambiado.—¿Estás bien? —preguntó Darien, dejando las maletas junto a la puerta.—Sí. Solo... necesito un momento.Se sentó en el sofá, abrazada a sí misma. Él se acercó, se
Last Updated : 2026-10-09 Read more