Era Cain. La sangre le brotó cuando la espada de plata se le clavó.—¡Cain!El miedo me paralizó por completo. Él apretó la mandíbula mientras se lanzaba hacia adelante, hundiendo los colmillos en la garganta de Gray, cuyos ojos se abrieron desmesuradamente para luego desplomarse herido de muerte sobre el suelo.Cain recuperó su forma humana para arrancarse el arma del hombro y dio unos pasos tambaleantes antes de hincar una rodilla en el piso.—¡Cain!Corrí a sostenerlo al verlo completamente pálido, con el hombro sangrándole a borbotones mientras el veneno de plata ya comenzaba a correr por sus venas.—¿Por qué lo…?—Lo siento —murmuró con una sonrisa débil—. Te lo dije, Leah. Nunca dejé de amarte.—¡No hables! —exclamé mientras le apretaba la herida—. ¡Busca un sanador, Ella!—Leah —balbuceó Cain, cada vez con menos voz—. Yo… lo siento… Leah…—¡Cállate! —grité, con la voz quebrada.Sin apartar la mirada, estiró la mano para acariciarme la mejilla.—Te amo, Leah.Su brazo cayó sin fu
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