A las siete en punto, el intercomunicador de mi suite, vibró corta y demandantemente.—Bianca —la voz profunda y ronca de Ezra sonó a través del aparato—. El equipo de estilistas de la firma acaba de ingresar al vestíbulo. Tienen doce horas exactas para dejarte lista. No me hagas esperar.Salí de la habitación envuelta en mi bata de algodón, decidida a frenar sus aires de grandeza.En cuanto llegué a la barra de la cocina, me detuve. Ezra ya estaba perfectamente duchado. Vestía unos pantalones de corte recto oscuros y una camisa blanca fina con los primeros botones abiertos, revelando la base de su pecho bronceado. El cabello oscuro estaba sutilmente despeinado, dándole un aire peligrosamente atractivo que me aceleró las pulsaciones.Detrás de él, un batallón de seis personas con uniformes negros ordenaba maletas de maquillaje y percheros móviles.—Te lo advertí ayer, Vardan —le dije, ignorando a los empleados—. No voy a ponerme un disfraz sacado de las tiendas de París solo para comp
Última actualización : 2026-06-19 Leer más