Era Bruno.Justo en ese momento, el Señor Contreras y Gonzalo se acercaron.Al ver a Bruno, el Señor Contreras le sonrió.—¿También vino a comer, Bruno? ¿Por qué no se une?Bruno miró de reojo a Elisa y asintió.El corazón de Elisa dio un vuelco. No sabía por qué, pero aquella extraña sensación de inquietud volvía a apoderarse de ella.Se limitó a asentirle a Bruno a modo de saludo y entró con los demás.Apenas llegaron a los elevadores, se encontraron con Nicolás y Noa, que acababan de terminar de comer y bajaban a comprar algo de postre.Elisa ya estaba acostumbrada a verlos juntos en todo tipo de reuniones y eventos.Al verla, Nicolás le dedicó una sonrisa cariñosa y luego saludó por iniciativa propia a Bruno, Gonzalo y al Señor Contreras.Los cuatro comenzaron a conversar.Noa también quiso participar en la conversación, pero Bruno ni siquiera le prestó atención. Gonzalo y el Señor Contreras, por su parte, se mostraron bastante fríos con ella y no siguieron la conversación.Noa se
Leer más