—¿La reconoces?Fernanda negó, pero después miró a Isabel.—Creo que se parecer a la de aquella psicóloga infantil.El horror en el rostro de sus padres confirmó que jamás habían considerado esa posibilidad. Habían pagado para enterrar los recuerdos y se habían convencido de que, al no mencionarlos, también desaparecerían sus consecuencias.—¿Qué suele decirte? —preguntó la terapeuta.Fernanda bajó la mirada hacia sus manos.—Que Victoria siempre ha querido lo que me pertenece. Que, si ella consigue ser feliz, yo dejaré de importar. Después del coma me decía que había aprovechado mi ausencia para quedarse con Adrián. Cuando me negué a donar, repetía que, si Victoria sobrevivía, nadie volvería a necesitarme.Las palabras se acumulaban entre ellos, cada una más difícil de pronunciar que la anterior. Fernanda había pasado años ocultando aquella voz porque admitir su existencia significaba reconocer que ni siquiera dentro de su mente estaba sola. También había temido utilizarla como una e
Last Updated : 2026-08-27 Read more