Paula se quedó estupefacta en el acto. En toda su vida, era la primera vez que su mamá le pegaba, y fue una cachetada directa. Por la fuerza del golpe, estaba claro que no se había contenido para nada. El dolor en la cara era soportable, pero la herida en su orgullo era lo que no podía aceptar.—¿Mamá, me pegaste?Al ver la mirada inocente de su hija, Lorena sintió que se le había pasado la mano, pero mantuvo la mirada firme. Le tocó la cara a Paula, y al ver que ella la esquivaba, le dijo:—¿Qué les dije antes? Si tu papá no regresaba, ustedes tampoco. Yo quería que lo trajeran de vuelta. Él está peleado conmigo, pero jamás se desquitaría con ustedes. ¡Y tú, muy conchuda, te regresas sola! Además, yo te parí, ¿quién va a saber mejor que yo quién es tu padre? Grábate esto: Bruno es tu papá.Paula quiso rebelarse, pero el aura de su mamá era tan fuerte que no tuvo el valor. Estaba resentida, pero soltó con terquedad su último argumento:—Pero... la prueba de ADN dice que no soy su hija.
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