..El baño era apretado, húmedo, y el olor a moho se mezclaba con el sudor de nuestro miedo. Fernanda sujetaba mi mano con fuerza, y yo apretaba la de ella de vuelta, como si aquella conexión pudiera mantenernos vivas. Allá afuera, las voces de los traficantes resonaban, y yo reconocía claramente la de Leandro, riendo y conversando como si estuviera en casa.—Es Leandro —susurré, con voz temblorosa—. ¿Dónde nos metimos?—Tenemos que salir de aquí —respondió Fernanda, con voz desesperada, sus ojos recorriendo el baño en busca de una salida.—¡Mira, una ventana! —exclamó ella, señalando una pequeña abertura arriba del inodoro.—¿Cómo vamos a hacer eso? —pregunté, sintiendo el pánico crecer.—Yo no sé —respondió ella, pasando la mano por el rostro—. ¡Piensa, Fernanda, piensa!—¡Ya sé! —exclamé, con un destello de esperanza—. Vamos a quitar el vidrio.—Eso es fácil de quitar —concordó ella, ya subiendo al inodoro.Subimos al inodoro, el frío de la cerámica contra nuestros pies descalzos,
Dernière mise à jour : 2026-09-19 Read More