Fui despertando poco a poco, abriendo los ojos con pereza, y vi a Davi acostado a mi lado, acariciándome el rostro, sus ojos oscuros fijos en los míos.—¿Te desperté, mi amor? —preguntó él, con voz baja, casi un susurro.—No, no —respondí, con la voz todavía ronca de sueño.—Amor, perdóname —dijo él, con la voz entrecortada—. Tienes razón. Estaba celoso. Perdón también, estaba estresado.—¿Celoso por qué? —pregunté, sintiendo que la irritación regresaba, pero controlando el tono—. Siempre he demostrado de todas las maneras mi fidelidad.—Lo sé, y te lo agradezco mucho —respondió él, con sinceridad—. Perdón, amor.—Puedo perdonarte, pero solo si vienes conmigo al próximo control prenatal —condicioné, con voz firme—. Nunca has ido a ninguno, y es importante para mí.—Lo sé, amor —dijo él, suspirando—. Cada vez estoy en un operativo, es complicado. Pero esta vez prometo encontrar la manera de ir. ¿De acuerdo?—De acuerdo —acepté, sintiendo alivio—. Y ahora cuéntame qué es lo que realment
Dernière mise à jour : 2026-09-30 Read More