Elena estaba en el consultorio, recostada en la camilla, con el vientre descubierto, mientras el médico deslizaba el transductor con movimientos pausados. Adrián permanecía de pie a su lado, con una mano sobre el hombro de ella, mirando la pantalla como si en ella cupiera el mundo entero.—Ahí está —dijo el doctor, en un italiano armonioso—. Todo en orden. El bebé crece bien, el ritmo cardíaco es perfecto. Después del susto que me contaron, es una excelente noticia. Solo sigan con la calma y el reposo relativo.Elena soltó el aire, aliviada. El sonido de aquel latido rápido llenaba la habitación, y a su lado sintió cómo los dedos de Adrián le apretaban el hombro con suavidad.—Gracias, doctor —murmuró ella.El médico limpió el gel y le tendió una toalla. Elena se incorporó despacio, acomodándose la ropa. Había otra cosa rondándole la cabeza desde hacía días, una pregunta que le ardía en la punta de la lengua, pero la presencia de Adrián en la habitación la frenaba.Aun así, se armó de
Última actualización : 2026-08-18 Leer más