Adrián se abrochó la camisa en silencio, sentado en el borde de la cama, cuidando de no hacer ruido. Elena dormía de espaldas, apenas estaba amaneciendo por lo que ella seguía envuelta en las sábanas, tan lejana como lo había estado durante las últimas semanas.Adrián se levantó y caminó hacia el armario para buscar sus botas de trabajo. Al fondo, arrinconada y cubierta por una fina capa de polvo, descansaba su vieja maleta de cuero.Se quedó mirándola varios segundos.Antes de llegar a la Toscana, su filosofía de vida se resumía en llevar una maleta ligera. Siempre listo para marcharse. Era su escudo personal. Después del daño que le causaron las mujeres de su pasado, usándolo y menospreciándolo, aprendió a no aferrarse a nada. Sin embargo, había decidido desempacar esa vida por Elena. Quería sentar bases, echar raíces y ser el pilar de una familia. Pero el silencio de su matrimonio y la realidad innegable de que ambos se deseaban con otras personas le abrieron la herida de tajo.No
Última actualización : 2026-09-03 Leer más