Julián entró solo.Adrián se quedó afuera, apoyado en la pared junto a la puerta, tal como habían acordado.La habitación estaba en penumbra. Isabella yacía en la cama, pálida, con una vía en el brazo y el monitor marcando su pulso a un lado. Al verlo entrar, intentó incorporarse.—Julián. —la voz le salió débil—. Viniste. ¿El bebé? ¿Cómo está mi bebé? Nadie me dice nada, por favor…—Está estable. —Julián se detuvo a los pies de la cama—. Fuera de peligro. En incubadora, va a necesitar días, pero se salva.Isabella se echó a llorar, con las manos temblando.—Gracias a Dios. Gracias a Dios. —lo miró, suplicante—. Ven. Acércate. Pasé tanto miedo, Julián. Pensé que lo perdía. Pensé que nos perdías a los dos.Julián no se movió.—¿Sabes qué me dijeron mientras te operaban? —dijo, con una calma extraña—. Cuando fui a donar sangre para el bebé.Isabella se quedó quieta.—Que no soy compatible. —Julián la miró fijo—. Que
Última atualização : 2026-08-23 Ler mais