Cristian le dio duro. Literalmente muy duro. La embistió con fuerza, sus caderas chocando contra su culo, esa verga rica entrando y saliendo con sonidos húmedos. El hombre apretaba sus caderas, sus muslos, gruñendo como un animal: —Mira qué puta eres… Estefanía jadeaba, sudando, el coño contrayéndose alrededor de él: —Ah… me encanta… qué te costaba… te odio… Su vagina se lo tragaba entero, apretándolo, succionándolo. El primer orgasmo la partió de golpe: gritó, el cuerpo temblando, el coño exprimiendo la verga de Cristian en ondas violentas. Él no paró. Siguió embistiendo, más profundo, más bruto, poseído. Sonidos bajos, guturales, salían de su garganta mientras la tomaba, apretándole las tetas hinchadas, los dedos clavándose en su carne. El hombre estaba endemoniado de placer, sin una sola contemplación. Justo como ella quería. ¡Qué puto paraíso! El segundo orgasmo la golpeó casi encima del primero. Luego un tercero. Estefanía ya no podía hablar claro, solo gemía y sudab
Last Updated : 2026-09-28 Read more