Vael Zarkov. —El Creador no atiende reclamaciones de viudos, general —la voz del hombre que acompaña a Marak restalla en el hangar con una cadencia densa, arrastrando las consonantes con el acento inconfundible de las provincias del este. Es el dialecto de Bucarest. El apellido Dragomir pesa en su postura, tanto como en las facciones que comparte con su hermana, quien ha de estar observando como el Radu intenta, sin éxito, que nada no estalle entre un diplomático y yo. —Hemos venido a auditar el tratado de Seversk, no a subsidiar el retroceso de sus asuntos familiares. Recuerden eso —repunta el rumano, alzando ambas manos. Ni Marak ni yo dejamos de vernos, mientras el mediador que trae, cree que aquí existen las leyes. Mi tranquilidad lo enfada más, como si alguna vez hubiese sido diferente.A Radu, hacerse el ciego le debe funcionar muy bien con otros, pero en el lugar donde se encuentra y con quienes conforman su entorno, ya podría ir abandonando la idea de que su tarea será pos
Última actualización : 2026-09-20 Leer más