Vael Zarkov. —¿Qué puedo decir, preciosa? —consigo escuchar la voz con un acento británico—. También me gusta dominar. Aunque no precisamente mujeres. No habríamos funcionado.—Rompes mi corazón —le murmura.La rumana hace un mohín absurdo, apuntándole directamente, pero antes de que su gatillo sea presionado, el mío desata el disparo que se le entierra en el pecho, mandándola atrás.—¡Te estabas tardando demasiado! —me grita la mujer de piel entintada, a quien ignoro para moverme por la cubierta con el fusil en alto.Que Dominica se queje todo lo que quiera; mi prioridad no es curar su orgullo, sino terminar de arrancar las cabezas de este barco.—¡Vuelen el maldit0 helipuerto! —rujo en el comunicador, y no espero a escuchar la confirmación del piloto.Me arrojo de mi posición y, antes de que termine de despegar un segundo ya di tres zancadas, cayendo de nuevo sobre la cubierta. El estallido del helipuerto cimbra el casco del yate a mis espaldas, una ola de calor expansivo que me e
Última atualização : 2026-09-26 Ler mais