Giré sobre mis talones para salir de la oficina, pero Emma me atrapó del brazo con fuerza. Sus dedos se clavaron en mi manga.—Voy contigo —dijo, mirándome a los ojos sin dudar.—No. No te voy a poner en peligro —respondí, intentando soltarme de su agarre.«Llévatela», la voz de Llamas, mi lobo, resonó en mi cabeza, baja y alerta. «Algo no está bien. Lo presiento en el aire. No la dejes aquí».La miré de nuevo. Emma no iba a ceder.—Está bien, te vienes —le dije, tomándola de la nuca para pegarla a mí un segundo—. Pero vas a hacer exactamente lo que yo te diga. Si te digo que te agaches, te agachas. Si te digo que corras, corres. ¿Entendido?—Entendido —asintió ella.Salí al pasillo a pasos largos. Varek, Freya, Gideon y Valeska ya estaban reaccionando al alboroto.—¡Varek, Freya! —ordené con voz de mando—. Se quedan a cargo de la mansión. Refuercen el perímetro y no bajen la guardia. Gideon, Valeska, vienen conmigo.Dejé a Varek y a Freya, dos de mis mejores guerreros, para asegurar
Última actualización : 2026-08-05 Leer más