Caminaba entre los pinos altos, dejando que el aire helado del bosque me despejara la cabeza. Las hojas secas y las ramas crujían bajo el peso de mis botas a un ritmo pesado, constante. A mi lado, manteniendo una distancia de respeto pero con la cabeza alta, Gideon me seguía el paso.No estábamos en mi despacho. En cuatro paredes las palabras se vuelven burocráticas y frías. Aquí afuera, en el corazón del territorio, la tierra te recuerda quién manda y qué es lo que hay que defender.Me detuve frente al barranco que daba vista a la frontera sur. El viento soplaba con fuerza, trayendo el olor a humedad, a pino y al rastro lejano de las patrullas. Me giré despacio hacia él, metiendo las manos en los bolsillos del pantalón, clavándole los ojos dorados con toda la presión del Alfa.—Tienes suerte de que Emma tenga más cabeza que tú en este momento —solté con voz rasposa, directa, sin adornos.Gideon apretó la mandíbula. Sostuvo el golpe sin pestañear, aunque el pulso acelerado en su cuell
Última actualización : 2026-08-09 Leer más