La noche cayó pesada sobre la mansión.Estaba sentada en el gran sofá de cuero, con las piernas recogidas sobre los cojines para descansar el tobillo. Thomas estaba pegado a mí, gigantesco, con un brazo rodeándome los hombros y la otra mano descansando sobre mi vientre. La tensión de la tarde por lo de Vesper y Freya seguía en el aire, pero en ese rincón de la sala, envueltos por el calor de las brasas, el ambiente era íntimo y tranquilo.Las manos de Thomas, grandes y ásperas por los entrenamientos, se movían en círculos lentos sobre la tela de mi blusa, acariciándome con una ternura que siempre me resultaba fascinante viniendo de un Alfa tan salvaje.—Ya se siente un poco más firme aquí —murmuró Thomas con la voz grave, rompiendo el silencio mientras mantenía la mirada fija en su mano sobre mi vientre.Sonreí de lado, descansando la cabeza en su hombro desnudo.—Apenas se nota una pequeña curva, Thomas. Todavía falta mucho.Thomas soltó un gruñido bajo, un sonido de pura satisfacció
Última actualización : 2026-08-18 Leer más