Sentí un vuelco en el estómago, pero no de miedo. Las palabras de Thomas sobre el calor inminente, sobre los guerreros ciegos por el instinto y él mismo luchando por mantener el control, desataron una oleada de calor que nada tenía que ver con la calefacción del despacho. Mis mejillas se encendieron, y una opresión deliciosa se instaló en mi vientre. Desde que estaba embarazada, mi cuerpo parecía responder a su presencia, a su aroma de pino y cuero, con una intensidad que a veces me asustaba.El calor de los lobos no era solo una debilidad militar, como Archer había esperado; para nosotros, para el Alfa y su Luna, era una promesa de intensidad, de un reclamo instintivo que nos uniría más allá de la razón.—¿Estás emocionada por el calor, amor? —preguntó con una voz ronca, profunda, que me hizo vibrar entera. Había una nota de diversión oscura en su tono, una nota de un depredador que sabe que su presa está dispuesta.Mis mejillas se encendieron aún más.—¿Se nota mucho? —murmuré, con
Última actualización : 2026-08-24 Leer más