—Ven aquí, Cara. Siéntate conmigo un rato —dijo la abuela al verla de pie, indecisa, cerca de la puerta. Cara miró hacia la puerta, suspiró, caminó hasta la cama de la abuela y se sentó.—¡María me contó que te ha ido muy bien en los exámenes de la universidad! Felicidades, querida. Quiero que te vaya muy bien en la vida. Quiero que aspires a lo más alto, que alcances la fama, el éxito y mucho dinero. ¡Quiero que destaques por encima de los demás! Que Dios te bendiga para lograrlo —dijo mientras le sostenía la mano. A Cara se le llenaron los ojos de lágrimas; se sintió conmovida por las palabras de su abuela.—Gracias, abuela —dijo en voz baja—. ¿Te encuentras mejor ahora?La abuela asintió lentamente. —Sí, mejor que la semana pasada, pero tengo restricciones. Odio pasar tanto tiempo en cama, pero parece que ahora no tengo mucha opción —dijo con una sonrisa triste.—Dale tiempo, abuela. Estoy segura de que te sentirás mejor dentro de otras dos semanas —la consoló. Era tan fácil hablar
Last Updated : 2026-08-03 Read more