El trayecto hacia el banco fue más silencioso de lo que esperaba. Rocco conducía con las manos firmes sobre el volante, la mirada fija en la carretera, pero su mandíbula estaba tensa, como si estuviera sosteniendo una conversación interna que no se atrevía a compartir conmigo. Yo iba en el asiento del copiloto, con las manos entrelazadas sobre mi regazo y la mente dando vueltas alrededor de las palabras de Carlos."Benedicta fue, sin temor a equivocarme, el gran amor de la vida de Rocco."¿Cómo podía un hombre que había amado tan profundamente a alguien terminar encerrado en una tutela forzada con la hija de su socio? ¿Y cómo podía yo, la mujer que llevaba su hijo en el vientre, sentir que estaba compitiendo con el fantasma de una mujer muerta?Cuando llegamos al banco, Rocco estacionó el coche y se quedó sentado un momento, con las manos aún sobre el volante.—Verónica —dijo, sin mirarme—. Cuando entremos, quiero que me dejes hablar a mí. El gerente es un hombre de protocolos, y yo s
Última atualização : 2026-07-28 Ler mais