El despacho de mi padre me recibió con el mismo aroma a madera de cedro y a papeles viejos que recordaba de mi infancia. Los estantes de roble seguían alineados con libros de contabilidad y tratados de viticultura, las fotografías enmarcadas sobre la repisa de la chimenea aún mostraban a mi padre sonriendo en las cosechas de los viñedos. Era como si el tiempo no hubiera pasado, como si él fuera a entrar en cualquier momento, con su taza de café en la mano y su sonrisa cansada.Pero no iba a entrar. Solo estaba yo, Rocco, y la pesada carga de la verdad que aún no encontrábamos.Cerré la puerta detrás de nosotros con un movimiento lento, casi reverente. El resto del mundo, la junta, Beltrán y los accionistas, todo quedó al otro lado de esa madera. Aquí, en el interior del despacho de Arturo Fénix, solo existíamos nosotros dos y el eco de sus secretos.Rocco se movió con cautela, como si el lugar también le inspirara respeto. Se acercó a la ventana y descorrió las cortinas de terciopelo,
Última atualização : 2026-07-24 Ler mais