Horas después, el viento traía olor a hierro y pasto fermentado. Algo en el aire no estaba bien, lo sentía antes de verlo. Antes de oír los gritos. El ganado estaba alterado. Se escuchaban mugidos, la tierra alzada, el retumbar de pezuñas como tambores de guerra en la tierra reseca, era la prueba de ello.Estaba en la parte trasera del potrero, cerrando la compuerta vieja que se emperraba en no encajar, cuando uno de los novillos se soltó de la manada. Era un animal grande, con los ojos inyectados de sangre y espuma en el hocico. Corría a ciegas, encabritado, como si el mismísimo demonio lo empujara por detrás.No tuve tiempo de saltar. Apenas el espacio para girar, y eso no bastó.El impacto fue brutal.Sentí el aire salir de mis pulmones, el suelo morder mi costado y algo crujir dentro de mí. No sé si fue el hueso o la tierra, pero sonó como una sentencia. Rodé unos metros antes de quedar boca arriba, jadeando, aturdida. El cielo era una mancha blanca sobre mi vista borrosa. El polv
Última atualização : 2026-07-09 Ler mais