HeleneEstaba sentada justo en medio de la alcantarilla que fluía, el agua sucia empapando mi vestido blanco de diseñador, convirtiéndolo en un asqueroso y pegajoso desastre que se me adhería a la piel como pegamento. El pelo lo tenía enmarañado y revuelto, con mechones pegados a la cara, y el hedor… Dios, el hedor… era insoportable, una mezcla de comida podrida, aguas residuales y quién sabe qué más que me revolvía el estómago con violencia.Qué puta mierda.Las manos me temblaban al intentar incorporarme, pero la superficie resbaladiza me hacía volver a caer con un chapoteo. Lo peor ni siquiera era el olor ni el agua fría que se me filtraba hasta los huesos. Lo que más me dolía era la forma en que Freya había sonreído: ese guiño pequeño, engreído y satisfecho que me dedicó justo después de golpearme a propósito con el hombro.¡Jesús!Y para empeorarlo todo, los fans que hacía apenas minutos me aclamaban, gritaban mi nombre, me sacaban fotos y me llamaban su reina, ahora se reían a e
آخر تحديث : 2026-08-10 اقرأ المزيد