Sonreí suavemente al sentir el cálido roce de unos dedos que me acariciaban la mejilla. Aquella mano grande se desplazó entonces, recorriendo lentamente el contorno de mis labios con el pulgar. Cerré los ojos, sintiendo cómo mi cuerpo anhelaba tanto ese contacto.—Camila, te echo mucho de menos… —susurró con voz ronca, justo delante de mi cara; su aliento me rozaba el rostro y me hacía desearlo aún más.—Mmm, yo también te echo mucho de menos, Javier… —respondí en voz baja, mirándole a los ojos, llenos de un profundo anhelo.«¿De verdad? ¿Puedo besarte aquí?», preguntó pidiendo permiso, mientras me rozaba los labios con suavidad. Asentí lentamente, dándole permiso tácito para que me besara, llevándome más allá, hacia la corriente de pasión que llevaba tanto tiempo reprimida. Cerré los ojos cuando sentí que su cálido aliento se acercaba cada vez más. Y en cuestión de segundos, sus labios tocaron los míos, comenzando con un beso suave y embriagador.Al instante abrí los labios, respond
Última atualização : 2026-08-06 Ler mais