Tragué saliva con dificultad al escuchar el relato sincero de Nicolás. Mi mirada se desvió lentamente hacia Javier, que se contenía para no sonreír; parecía muy satisfecho al ver cómo me encontraba acorralada, lo que, por supuesto, me enfadó mucho.—Mmm… es porque aún no tengo hambre. Sí, lo siento, es solo que aún no tengo hambre —respondí con una excusa, intentando salvar mi dignidad.—Pero ¿no es que tú tampoco has comido nada desde hace rato? —interrumpió Nicolás de nuevo con total inocencia.Exhalé un largo suspiro. A regañadientes, cogí un trozo de pizza de la mano de Javier y me lo zampé bajo la mirada penetrante de aquel hombre. Me metí la comida en la boca mientras masticaba con enfado.—Ya está, ¿no? —dije, porque no quería que Nicolás volviera a presionarme, ya que sabía muy bien cómo era él.Sin embargo, mi cuerpo se quedó rígido al instante al sentir una suave caricia en la cabeza.¡Cómo se atrevían los grandes dedos de Javier a acariciarme el pelo! Lo miré muy enfadada,
Última actualización : 2026-08-12 Leer más