Esmeralda despertó con la boca seca, la cabeza pesada y una camisa ajena pegada a la piel. Durante unos segundos se quedó mirando el techo sin entender del todo dónde estaba, hasta que la suite del Hotel Russel empezó a encajar en su memoria y, con ella, todo lo demás. Giró apenas el rostro hacia el otro lado de la cama y encontró las sábanas vacías, aunque todavía conservaban algo de calor. Bajó la mirada hacia la camisa blanca que llevaba puesta y soltó el aire lentamente, porque olía demasiado a Jason y eso era exactamente lo último que necesitaba con una resaca encima. «Excelente, Rivera. Despiertas en la cama de tu esposo falso, con su ropa puesta y una colección bastante completa de decisiones cuestionables.» Se incorporó con cuidado, notando de inmediato cómo el movimiento le revolvía la cabeza, y apoyó una mano sobre el colchón hasta que el pequeño mareo pasó.
Última actualización : 2026-08-28 Leer más