Jason inclinó apenas la cabeza, atento. Había esperado exactamente esa clase de respuesta. Sarcasmo primero. Honestidad quizá después. —Empieza. Esmeralda avanzó unos pasos hacia el centro de la habitación, como si necesitara espacio para ordenar aquella versión de la verdad que todavía podía permitirse contar. —El primer día en esta casa ya fue un desastre. Oliver, tu hermano, esa cena... —enumeró mientras movía una mano—. Y al día siguiente, el desayuno. Apenas me miraste. La mandíbula de Jason se tensó ligeramente. Esmeralda lo notó, pero continuó. —Estabas frío, distante, como si de pronto yo fuera un trámite incómodo que habías metido en tu casa y no supieras qué hacer conmigo. Después apareciste en Aurora como un loco, interrumpiste mi oficina y decidiste que tenías derecho a reorganizarme el
Última actualización : 2026-08-31 Leer más