En la cabaña, Lorenzo, Sofia, Mateo y la pequeña Hanna miraban la grabación de Adelaide en pleno París. Mientras tanto en los tumultos de gente que recorrían las calles de París, Marco y Adelaide caminaban en sentidos opuestos, ajenos a la cercanía que los separaba. Él acababa de salir de una reunión de negocios y avanzaba con la mirada puesta en su teléfono, intentando concentrarse en los asuntos que lo llevaron hasta Francia. Adelaide, por su parte, disfrutaba de una caminata después de la ceremonia literaria, todavía emocionada por el reconocimiento que recibió y por todo lo que consiguió construir durante aquel año lejos de Italia. Ninguno imaginaba que el destino los colocaría a pocos centímetros de distancia, ni que aquella sería una de esas coincidencias que pasan inadvertidas y, aun así, dejan una extraña sensación en el corazón. A veces, la vida guarda secretos que sus propios protagonistas jamás llegan a descubrir, como si el destino necesitara mantenerlos ocultos hasta que
Última actualización : 2026-10-12 Leer más