Pero aquel día no era uno cualquiera. Julien Laurent esperaba la llegada de sus padres en el aeropuerto de Florencia, pendiente de las personas que comenzaban a salir por la zona de desembarque. Su padre, Philippe Laurent, era un hombre de porte distinguido, cabello entrecano y mirada serena, mientras que su madre, Catherine Laurent, tenía una elegancia natural, el cabello castaño claro a la altura de los hombros y una expresión cálida que cambiaba cada vez que veía a sus hijos. Ambos viajaban desde Francia para reunirse con Élodie y acompañarla durante aquellos días tan delicados. Conocían la decisión de su hija respecto al tratamiento y, aunque les costaba aceptar que no quisiera continuar luchando de la manera que ellos deseaban, habían comprendido que necesitaban escucharla y respetar su voluntad. No viajaban con la intención de discutir con ella, sino con la esperanza de aprovechar el tiempo juntos y demostrarle que no tendría que afrontar aquella etapa sin el cariño de su famil
Última atualização : 2026-10-10 Ler mais