Llegó la noche. Los hombres de Kail la habían ido a dejar hasta la mansión Bellamonte. Fiorella se bañó, se cambió de ropa, se puso el conjunto de rubíes que él mismo le había regalado en la gala y salió de la habitación.—Por aquí, señorita.—¿Dónde me llevan? ¿Dónde es la cita?—Es una pequeña gala con cena, señorita Valcázar.—Bien.Pronto llegaron a un gran restaurante privado que era parte de un hotel de lujo. La fachada estaba completamente iluminada y varios vehículos de lujo esperaban en la entrada. Apenas la camioneta se detuvo, uno de los hombres abrió la puerta. Kail estaba esperándola en la entrada, perfectamente vestido con un traje negro a medida, camisa blanca y una copa en la mano. Al verla bajar, caminó directamente hacia ella con una sonrisa.—Te ves hermosa. El embarazo te sienta bien.Fiorella soltó una risa divertida.—Sabes que es mentira, ¿cierto?—Lo sé, pero debo admitir que ese día me tomó completamente de improviso.—Sí, me extrañó bastante tu invitación.—
Última actualización : 2026-09-08 Leer más