Ava había aprendido a leer a Owen en sus formas más brutales, recordaba la forma en la que la sujetó aquella noche en la que la rescató de la fábrica abandonada, la ira contenida de cuando Javier sufrió el supuesto accidente, la crudeza con la que le hacía el amor, hasta hacerla rogar que se detuviese, Ava en verdad, conocía el fuego de su mirada, la forma en que su presencia podía llenar una habitación, hasta volverla demasiado pequeña, demasiado caliente, y que decir de la violencia contenida en su voz baja, esa cadencia oscura que parecía rozar siempre el borde de la amenaza y la seducción, y por supuesto que conocía su manera de tocarla, de explorarla, de llenarla, como si el mundo se acabara en ese contacto, como si no existiera nada más allá de la piel que él reclamaba con cada beso.Pero aquella noche, frente a ella, había otro Owen, uno que la desarmaba de una forma distinta, no con impaciencia, ni con hambre ciega, sino con una lentitud casi insoportable, que la hacía mojar d
Última actualización : 2026-09-26 Leer más