El alta llegó al tercer día, y para Anastasia fue casi un alivio más emocional que físico, y es que, aunque el hospital había sido amable, impecable incluso, pero seguía siendo un lugar extraño, además extrañaba a Amy por lo que quería volver a su hogar, volver a la mansión Moore, a su cama, a sus rutinas, a su hija, a su esposo, a ese rincón de mundo que, poco a poco, se había convertido en algo tan sólido como inesperado.Owen estuvo listo mucho antes que ella, por supuesto, desde temprano ya había organizado el coche, las mantas, la silla del bebé, las almohadas de lactantes, el bolso, las indicaciones médicas, y probablemente también el orden exacto en el que Cameron debía respirar, si alguien le hubiese dejado intentarlo. Anastasia lo encontró paseándose con nervios contenidos junto a la habitación, como un guardia de seguridad elegante y desbordado a la vez.—Si sigues caminando así, vas a perforar el suelo —murmuró ella, ya vestida para salir y Owen se giró de inmediato.—¿Ya e
Última actualización : 2026-10-09 Leer más